El Hórreo en Burela


El Hórreo en Burela El hórreo puede considerarse una de las construcciones más características de la arquitectura popular gallega porque forma parte de nuestro paisaje y de nuestras costumbres. Su aparición se remonta a épocas muy remotas puesto que nace como almacén/granero de cereales; luego, con la introducción del maíz en nuestra agricultura (S.XVII), pasa a utilizarse fundamentalmente para esta gramínea.
Hasta hace poco la economía de subsistencia de las zonas costeras gallegas como Burela combinaba la agricultura con la pesca, tanto de forma estacional como continua. Por tanto, los hórreos conservados en Burela son una muestra de la economía rural hasta el siglo actual puesto que todavía se siguen construyendo hórreos aunque ya con unos criterios y materiales distintos a los más antiguos, y ello es debido a su función como almacén de determinados productos que garantizaba su reserva para el consumo cotidiano durante todo el año, pero además la dieta alimenticia se complementaba con otros sectores como la pesca, documentada en Burela desde época medieval debido a la riqueza pesquera de nuestra costa. Hasta hace poco la economía de subsistencia de las zonas costeras gallegas como Burela combinaba como ya mencionamos, la agricultura con la pesca, tanto de forma estacional como continua, por eso es normal que los hórreos se ubiquen incluso cerca del mar y siempre alrededor de las casas o eras situándose en busca del viento para que estuviesen bien aireados, y cercanos a las viviendas.
 Su estructura es el resultado de su uso como granero: es alto y estrecho para aislarlo del suelo y de los roedores y facilitar su ventilación para que el contenido permanezca seco. El hórreo rectangular a dos aguas es el más típico de Galicia y se diferencia del cabazo, aunque en algunas zonas se utilizaba ambos términos como sinónimos. En cuanto al material constructivo predomina la piedra pero en la Mariña Lucense se combina con la madera, material este más utilizado también en la Edad Media hasta el S.XVIII cuando empiezan a aparecer ya integramente de piedra en algunas zonas.
Algunos además tienen algún detalle decorativo como los remates en forma de cruz, que parecen provenir de la época de los suevos, pináculos o relieves indicativos de sus propietarios y la fecha de construcción.  En Burela son característicos los de madera con estructura de piedra (también denominados hórreos mixtos) de los cuales tenemos bastantes ejemplos a pesar de que el granito no abunda tanto como en el sur de Galicia donde son integramente de piedra, y, en general, se integran en los hórreos típicos de la Mariña Lucense, que suelen ser altos, estrechos, cortos y generalmente pequeños, con "penais" de piedra.
En otros lugares como Ribadeo o Mondoñedo ya cambia la tipología estableciéndose unos modelos específicos para cada zona.

Hipocausto Romano

Hipocausto Romano Los vestigios de un hipocausto romano datado posiblemente entre los siglos II y III d. C., una especie de sistema de calefacción subterráneo situado bajo el pavimento de una terma. Su valor arqueológico es indiscutible y, por el momento, parece que incalculable.






Iglesia de Coedo

Iglesia de Cohedo Yacimientos geológicos que se encuentran en la zona de Perdouro.








As Tetas da Vinculeira

As tetas da vinculeira Las conocidas como Tetas de la Vinculeira, que algunos arqueólogos consideran torres monumentales que señalan la entrada a la fortificación castrexa. En este lugar se encontró la pieza más importante de la orfebrería mariñana, el Torques de Burela.






Capilla de Nuestra Señora de las Maravillas

Capilla Nuestra Señora de las Maravillas La imagen de Nosa Señora das Maravillas llegó en el 98. Explican que aunque «facía anos estaba sen culto por carecer de dotación, ata principios do actual século alzábase na Vila do Medio de Burela a vella capilla das Marabillas, que foi mandada construir polo cura Xoán Marino». En el medievo ya había devoción a dicha imagen y quedó constancia en libros antiguos de que «moitos» romeros que llegaban a Burela para honrarla. Situada en el Mirador del Monte Castelo donde se pueden observar unas vistas magníficas tanto de Burela como de sus alrededores.




Castrelo

Castrelo Alberga la confluencia de la rasa cantábrica (cuarcitas), con el batolito de San Ciprián-Burela (granito). El espacio está catalogado como L.I.C. (Lugar de interés comunitario).